Una treintena de asociaciones de profesionales piden a Carmena que cambie Madrid Central

El Ayuntamiento de Madrid se niega a retrasar el cierre del Centro a los no residentes y a los coches contaminantes


M. Barroso (Aedisma), J. Blardony (La Viña), P. Carmona (Las Letras) y A. Zamarra (Noche Madrid), frente un cartel de Madrid Central, en la Plaza de Cibeles – MAYA BALANYÀ

Cuando apenas quedan 50 días para que entre en vigor Madrid Central, la medida emprendida por el Gobierno de Manuela Carmena para cerrar el distrito de Centro a los no residentes y a los coches más contaminantes, una treintena de asociaciones de comerciantes, hosteleros, empresas de logística, transporte y distribución y ocio nocturno reclaman la paralización del plan. «No estamos en contra de tomar medidas contra la contaminación, pero sí nos oponemos a cómo se quieren implementar las restricciones, porque no están teniendo en cuenta las demandas y los problemas que generarán en las 30.000 empresas y los 300.000 empleados que trabajan en el distrito Centro», expresa a ABC el portavoz de la asociación de comerciantes de Las Letras, Paco Carmona.

Precisamente, hoy se aprobará en un Pleno extraordinario la nueva ordenanza de Movilidadque impedirá a partir de 2020 el acceso a Madrid Central de los invitados, dueños de garaje, vehículos ligeros de reparto o «carsharing» sin etiqueta ambiental, una restricción que también llegará a las personas con movilidad reducida en 2025. Además, la delegada de Medio Ambiente, Inés Sabanés, reiteró ayer su intención de seguir adelante con el plan previsto. «Este gobierno no minorará ni atrasará la puesta en marcha de Madrid Central», sostuvo.Los afectados reclaman aumentar los «búhos», la carga y descarga y permitir el acceso a los empleados nocturnos

Según el departamento de Sabanés, «para favorecer que los diversos operadores puedan tener una transición no traumática, se ha establecido un periodo transitorio entra la entrada en vigor y el 31 de diciembre de 2019, donde se fijan unas condiciones menos exigentes a fin de dar margen para la adaptación de las flotas». Sin embargo, para los distribuidores esta transición es muy prematura. «No nos pueden pedir que cambiemos la flota de la noche a la mañana. Para empezar, no existen camiones eléctricos o híbridos de 12 toneladas», lamenta un portavoz de la Asociación de Empresas de Distribución de la Comunidad de Madrid (Aedisma), Moisés Barroso, que considera que tendría que invertir 60.000 euros en modificar su vehículo y «tardaría 20 años en amortizarlo».

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